viernes, 15 de septiembre de 2017

Ser, en infinitivo.


Ver, aprender, recordar.
¿qué es si no vivir?

Tratar de discernir tras un millar de miradas quién te hace sentir que no te importa frenar.
Ni acelerar, ni repostar;
que quieres volar y no pensar,
e ir sin volver y volver a encontrar aquello que siempre has tenido ahí,
pero que antes no supieron sacar.

Sorprenderte y disfrutar,
reír sin miedo a llorar y saber que lo que quieres está tan tan cerca, 
que sólo quieres dejarlo estar.

Querer, querer más, 
perder el miedo a encallar y bajar de la nube a cualquiera que se entrometa y no quiera participar.
Sonreír y hacer que los días no sean días sin más,
cambiar de mentalidad y filosofar con locas teorías que no vayan a ningún lugar, 
mirar al espejo y ver que hay mucho por lo que luchar.

Y comer, y follar, y declarar la guerra sin entender por qué, y perdonar. 
Leer, escribir, cantar y hacer el imbécil, nada más; 
desmontar clichés y callar bocas, 
besar.

Dormir,
y dormir más, pero sin roncar.
Zzz.
Despertar y ver que tienes a dónde ir sin necesidad de andar.

Salir a correr y mirar, sentirte especial, 
delinquir y revolotear cual abeja drogada sobre los límites del cuarto que te hizo soñar. Rejuvenecer, crecer, mejorar.

Comprender tu felicidad y dar las gracias, a todos, por ayudar.

Caminar de la mano por la ciudad, 
hacer magia, y teletransportarte a donde nadie imagina que has podido llegar.
Tocarte, y tocar cada tecla del piano de tu cuerpo, sin avisar.

Perecer, no merecer nada más.

Lograr llegar a ser.
Ser hogar, y estar.

Infinitiva y definitivamente,
ser.

Ver, aprender, recordar.
¿qué es si no vivir?

jueves, 10 de agosto de 2017

Dedos de sal.


Dichosa aquella noche de verano,
pasando por la vida de puntillas
haciendo de tus ojos mi octavilla
pintando nuevos sueños con las manos.


El cielo nos vigila, tan lejano,
me quedo con el mar de tus rodillas:
sus vistas; y mi sita, tus costillas
y ese rojo que desgarra, inhumano.


El miedo de mirarte desde abajo,
la envidia de no compartir camino
motivan a este corazón cobarde.


Tu risa, tu alegría: mi trabajo,
el deseo de escribir nuestro destino
en mil idiomas, juntos, nunca es tarde.